Cuando leer la Biblia es firmar una sentencia de muerte

Ir a la iglesia, compartir su fe con las personas y decir, sin miedo, que es cristiano son cosas rutinarias para muchos argentinos. Vivimos en un país en el que la libertad de culto es defendida por ley y, la mayoría de las veces, no necesitamos preocuparnos con nuestra seguridad al asumir la fe en Cristo. Pero, lamentablemente, alrededor de 215 millones de cristianos en el mundo, 1 de cada 12, no tienen el mismo privilegio. Este es un número estimado por el centro de investigaciones de Puertas Abiertas, que no puede presentar datos más concretos porque los gobiernos y movimientos perseguidores pueden utilizar esos detalles para lanzar nuevas medidas de represión. En muchos países ellos buscan especialmente a las iglesias compuestas por cristianos exmusulmanes.

Puertas Abiertas también creó la Lista Mundial de la Persecución, con los 50 países más intolerantes con relación a la fe cristiana. En la misma, Corea del Norte encabeza el ranking desde hace 15 años. Allí, un seguidor de Jesús es fácilmente enviado a los campos de trabajo forzado, sufre torturas y es asesinado. Compartir el Evangelio o leer la Biblia es firmar una sentencia de muerte.

En el canal “Entre Nosotras”, Cristiane Cardoso y Núbia Siqueira contaron sus experiencias durante su viaje misionero en Asia, donde vieron de cerca las dificultades que muchos enfrentan para intentar evangelizar al país que sufre por la dictadura de la familia Kim hace casi 70 años. “El país es cerrado, por eso una manera que los misioneros encontraron para evangelizar es ir a la frontera con Corea del Sur y, cuando el viento sopla muy fuerte, hacen suelta de globos con versículos para que el viento lleve la Palabra de Dios hasta las personas”, informó Núbia.

“Aquí tenemos mucha facilidad para evangelizar, es difícil encontrar a una persona que no tenga una Biblia. Ese fue mi mayor dolor, saber que en Brasil hemos tenido tanto acceso a la Palabra de Dios y ellos no”, comparó Cristiane.

Otro lugar en el que los de la fe enfrentan una gran persecución es China, que ocupa el 39º lugar en la Lista Mundial. “El evangelio tiene mucha dificultad para entrar al país y que les otorguen visas a los pastores, sin contar que no se permite hablar abiertamente sobre Jesús. Todavía hay mucha persecución hacia los cristianos, quienes tienen que esconder su fe”, dice la escritora.

Ganar almas

Quizás a usted que vive en occidente, en un país democrático y con libertad para creer en lo que usted quiera le sea difícil imaginarse esta situación. A pesar de toda la intolerancia, muchos prefieren permanecer en esos lugares para llevar el Evangelio a esas personas, aun corriendo riesgo de muerte, como sucedía en la Iglesia Primitiva.

“Otros experimentaron vituperios y azotes, y hasta cadenas y prisiones. Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a espada; anduvieron de aquí para allá cubiertos con pieles de ovejas y de cabras; destituidos, afligidos, maltratados (de los cuales el mundo no era digno), errantes por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas de la tierra.”
Hebreos 11:36-38

Frente a este escenario, usted puede notar la necesidad de esparcir el Evangelio por el mundo. Quizás algunos, por no tener el llamado para ser un pastor, esposa de pastor u obrero, piensan que no pueden ser usados para eso. Pero se equivocan.

“No es necesario ser pastor para servir a Dios y alcanzar a las personas. Usted puede servirlo con sus ofrendas, con su testimonio, con su carrera, siendo diferente a las otras personas. Tenemos que aprender a usar lo que Él nos da e invertirlo en almas”, explica Núbia Siqueira.

La Universal también tiene varios grupos con el objetivo de ayudar al prójimo y llevar la Palabra de Dios. Para ser un voluntario, visite el templo más cercano a su casa y obtenga más información a través del pastor responsable