Vuelva al primer amor

“Su familia, su matrimonio, sus negocios, sus estudios, su propio cuerpo, nada es más importante que ser poseído por el Espíritu Santo”, destacó el obispo Edir Macedo, durante la Palabra Amiga, transmitida, recientemente, por la radio Red Aleluya.

El obispo da como ejemplo al Rey Salomón que, a pesar de toda la sabiduría, riqueza y gloria que poseía, cayó en pecado y lo perdió todo. Él rechazó a la Justicia y abrazó a la injusticia. “Tenía el mundo a sus pies, pero perdió la visión espiritual. Es decir, en el fondo él perdió su primer amor”.

Por haber dejado el temor al Señor, Salomón destruyó todo lo que un día había construido. Y su hijo, Roboam, que asumió el trono en su lugar, siguió el mismo ejemplo de rebeldía del padre.

“Usted puede ser una persona llena de sabiduría, tener autoridad, condiciones económicas, tener una vida completa, pero si descuida el temor de Dios, no cuida su fe, Le da la espalda al Espíritu de Dios, entonces, puede tener certeza de que perderá todo eso. Así como sucedió con los hombres del pasado que tuvieron todo con Dios, pero perdieron, porque abandonaron al primer amor”, alerta el obispo.

Cuando la persona abandona al primer amor, todo lo que hace saldrá mal. Las elecciones de ella son equivocadas: se casa mal, vive mal, dice que cree en Jesús, va a la iglesia, pero todo es en vano, porque cuando el primer amor deja de existir ella queda perdida, sin dirección.

El obispo aclara que “es el primer amor el que nos sustenta, nos da soporte para nuestras vidas, nos da condiciones de ver lo que otros no ven, de prever el mal y huir de él”.

Solamente el Espíritu de Dios es Quien puede direccionarnos e inducirnos a oír y a obedecer Su Palabra, viviendo una vida con reglas, disciplinada, ordenada, una vida ética y de observancia a la Palabra de Dios. Solamente con Él es posible conservar el primer amor y, consecuentemente, la Salvación.

Cuando usted se aísla de este mundo para enfocarse exclusivamente en las cosas de Dios, está sacrificando la voluntad de su carne y consagrando su vida a Dios. Solamente aquellos que de hecho quieren tener el Espíritu de Vida dentro de sí, se disponen a tal sacrificio.

El obispo además resalta que “la plenitud del Espíritu Santo es dada a aquellos que también entregan la plenitud de su vida en el Altar”

Esfuércese para ir lo máximo posible a la iglesia, porque todos los días, en todas las reuniones, usted tendrá la oportunidad de buscar el bautismo con el Espíritu Santo y tener un encuentro con el Primer Amor, que es Jesús. Y si usted ya Lo posee, no se acomode, busque una renovación.

Si no es posible ir todos los días, vaya, especialmente, los miércoles y los domingos, días dedicados exclusivamente a ese propósito: el bautismo con el Espíritu Santo